domingo, 21 de diciembre de 2008

“TAXUS BACCATA” ....(2ª Parte)

Como dijimos ayer, ésta conífera milenaria de la familia de la “Taxodiáceas” siempre se ha distinguido por mantener entorno a ella ese alo de misticismo y respeto que las culturas atlántico europeas le han procesado, pero debemos saber que además de ésta ambigua y más o menos práctica propiedad, ésta gimnosperma posé otras muchas que engloban un amplio espectro de aplicaciones.

UNA EXCELENTE E INTERNACIONAL MADERA

La madera de éste árbol es una madera fuerte, longeva, densa y algo flexible, lo que hizo las delicias de los artesanos de la edad media, cuando toda Europa y por ende, la península ibérica, guerreaba. Con ella se fabricaron las más preciadas de las lanzas y arcos. Hoy en día todavía se encuentra entre las maderas más valoradas en Europa y se construye con ella tarimas, sillas, mesas o instrumentos musicales.
Ésta gran valía de su madera hizo que los Ingleses la importaran desde la península ibérica a lo largo de toda la edad media. Así se realizaron bastas repoblaciones en toda la isla o se trasportaron por barco ingentes cantidades de madera con el fin de fabricar arcos como los españoles, considerados como los más fuertes y resistentes.
Ésta presión medieval a la que fueron sometidos los Tejos de la península ibérica llevó a la creación de legislaciones a favor de su protección. Un buen ejemplo de la toma de éstas medidas son los antiguos fueros de Soria y Segovia, que protegían tanto al Tejo como al Acebo pudiéndolos utilizar solo para su uso “forrajero”, pero ojo, únicamente las ramas que se pudieran cortar con las manos.

UN ÁRBOL EXQUISITAMENTE TÓXICO

Para el hombre todo el árbol es fuertemente tóxico excepto el “arilo” rojo y carnoso que protege sus semillas. Éste arilo rojo es conocido en los pueblos del norte peninsular como “el chupetín” ya que antiguamente ésta ”envoltura” carnosa era para las gentes de dichos pueblos lo que es hoy el ChupaChups para todos los niños.


El hecho de que en las montañas cantábricas de Galicia, Asturias o León el Tejo crezca entre robledales y hayedos o mezclado con Acebos, Abedules, Mostajos, Serbales o Fresnos tiene una explicación, al igual que la tiene su reclusión a las grietas y roquedos en las sierras béticas. Ésta explicación está basada en su forma de dispersión, la zoocoria. Curiosamente aunque para el ser humano este árbol es “tremendamente” toxico, salvo el arilo, muchos animales son los que lo utilizan para alimento, como ciervos, corzos o ganado vacuno (los caballos y las ovejas no). La cabra montes ramonea los ejemplares jóvenes de Tejo y cuando abunda, llega a impedir su regeneración. Los tejones, zorros y garduñas también dan buena cuenta de la fuente de azúcares que les proporciona el arilo, sobre todo el primero.
Entre la “ornitofauna” que se ve atraída por el llamativo y dulce arilo se encuentran aves de pequeño y mediano tamaño tales como el mirlo, zorzales charlos y comunes o el arrendajo, currucas capirotadas y perirrojos, aunque estos tres últimos en menor medida. Las semillas y no el arilo es consumida por verderones, carboneros comunes, picogordos y pájaros carpinteros, como picos picapinos y pitos reales.
Como decíamos antes, la fauna que dispersa las semillas del Tejo es la causante de que aparezca junto a unos árboles o junto a otros, dado que éstos consumen varias especies de frutos que más tarde dispersaran a la vez en sus excrementos, así todos éstos árboles una vez que germinen aparecerán “alado unos de otros”. Dependiendo cual haya sido el ave que haya dispersado las semillas es habitual encontrar unas agrupaciones u otras, por ejemplo, los zorzales alirrojo y charlo consumen los arilos del Tejo junto con las bayas del Acebo, por lo que si nos encontramos Acebos junto a Tejos, sabremos quién los ha llevado hasta allí.

Después de todo lo dicho solo cave comentar que el tejo es un excelente aliado de la medicina popular y, no tan popular, pero de esto hablaremos otro día.

2 comentarios:

Vida inhóspita dijo...

Enciclopedia del Tejo

Cota-K dijo...

Cuando equeña leí un libro de fantasía en el que el Tejo aparecía como un ser malicioso y solitario que intentaba contaminar a los protagonistas con su veneno, y a quien bebía tan sólo el agua de su sombra quedaba maldito para siempre. Es curiosa la imaginería traidional, que a veces crea historias a partir de hechos no tan imaginarios.

Enhorabuena por el blog y por haberte unido a esta blogosfera biológica que hacemos crecer día a día.

Cota-K

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