martes, 17 de febrero de 2009

PASEANDO POR BERLÍN

Como lo prometido es deuda y todo lo bueno se hace esperar os voy a poner al corriente de mis recientes correrías por el “zoológico” Berlinés. Ojo, que nadie piense que estoy llamando a los Alemanes “animales de feria”, si no que la multiculturalidad que se respira por las calles de la ex capital del Imperio Alemán (1871-1918) es digna de elogiar.

Caminando por Berlín se puede respirar en cada esquina el humo de las fogatas que los albañiles germanos utilizaban para calentarse esas manos que en tan solo 40 años han sido capaces de levantar una ciudad “totalmente” nueva de las cenizas que dejó tras de si la segunda guerra mundial (1939-1945). El trabajo llevado a cavo por éstos hombres para lavar la imagen de su ciudad es simple y llanamente “colosal”, como el "Pergamon museum", que debe su nombre a la hoy ciudad turca de Pérgamo y que contiene, entre otras muchas joyas, el antiguo vestíbulo del mercado de dicha ciudad, construido en el periodo Helenístico o Alejandrino (330-30 A.C), cuando Pérgamo era ejemplo de modernidad y “elitismo” en la antigua Grecia.


Dicho esto yo os voy a recomendar el museo que todos los amantes de la “naturaleza” y la ciencia que estéis de paso por ésta fría ciudad (ningún día de los seis que ha pasado en ella el mercurio superó los dos grados bajo cero) debeis visitar. El increíble Museo de Ciencias Naturales de Berlín.
A ver, no se no por donde empezar….si, creo que lo mejor es empezar diciendo que en este museo se pueden observar 1077 tipos distintos de minerales o que una de sus inmensas salas está dedicada en exclusiva a la didáctica exposición sobre la evolución de la vida en la tierra. En esta exposición, que recomiendo encaecidamente su visita, se muestran los mecanismos evolutivos que explican la aparición, comportamiento y diversidad de la plantas y animales que viven "libertinamente" bajo la mano protectora de Gaia. Se explica, entre otras cosas, el porque de que las cebras tengan rayas o el sentido de las poco manejables plumas de la cola del pavo real. En fin, una esposición al menos interesante.

De la evolución a escala “nacional” como quien dice, pasamos en una de las salas añejas a la anterior, a la evolución en el espacio y en el tiempo de nuestro “dinámico” planeta, donde todas las formas vivas y no vivas que dependen de él están interconectadas en un delicado equilibrio “asombrosamente” estable. El cosmos y más concretamente nuestro sistema solar también tienen “algo” que decir dentro del museo, pero bueno, pasemos a la parte, al menos para mí, más interesante de todas, esa en donde se escucha en las salas que la albergan una débil melodía que "reza" algo tal como: la ¡ostia, que maravilla!, ¿de dónde ha salida ésto?....etc, etc. Aunque mejor pensado eso lo dejaremos para otro día, no quiero que a nadie se la atragante el esqueleto del Brachiosaurus brancai de 13’22 metros de altura y más de 22 de longitud, reconocido en el Libro Guiness de los Records como el esqueleto de dinosaurio más grande jamás expuesto en un museo. En fin, mañana más, os aseguro que la espera merecerá la pena.


Un saludo.

3 comentarios:

Rafaelis-Menten dijo...

Queda bastante bien (como se trata de la introducción...), x cierto tío me matas con las faltas de ortografía

biobotanic dijo...

Jo Aaron menudo viajecito que has hecho,que envidia me das¡¡¡¡¡

En cuanto a lo de las faltas de ortografía apoyo totalmente al Blogger Rafaelis-Menten,a mi tambien me matas,intenta no cometer tantas por favorrrr.

cristina dijo...

No creas que me gusta mucho la primera foto, no me dice nada de Berlin. Un saludo

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