
Wallas era el hijo de un abogado cuya dedicación fue la de gastar una pequeña fortuna familiar que cuando se esfumó le obligó a trabajar deambulando por empleos eventuales y ejerciendo de profesor o bibliotecario para las escuelas cercanas a su residencia. Su hijo, Alffed, dejó la escuela a los 13 años pero nunca perdió contacto con los libros. Ni mucho menos fue un niño ignorante o “mal educado”.
Leyendo a "Alexander von Humboldt" éste adolescente forjó poco a poco su afán aventurero hasta que en 1848 se embarcó rumbo a sudamérica y durante más de cuatro años exploró el Amazonas y el río Negro donde no en pocas ocasiones estuvo a punto de perder la vida. De regreso a casa, en su primer viaje, tuvo la mala suerte de que su barco se incendiara y perdió la mayor parte de la colección de plantas y de animales que había recogido durante esos cuatro años, viéndose obligado a volver a los dos años de la catástrofe a recuperar el tiempo perdido. A la vuelta, se encontró con que estas tierras, las sudamericanas, en otros tiempos inhóspitas, se habían convertido en el foco de atención de todos los naturalistas del mundo y Wallas fiel a su afán de exploración decidió desplazarse a las ignotas islas de “Insulindia” (nombre que recibe el archipiélago del Sureste asiático que comprende las islas de Indonesia y Filipinas, así como la península de Malaca). Allí es donde este hombre, que nunca se rindió bajo las adversidades, ideo el mecanismo de la selección natural casi a la vez que el señor Charles Darwin, aunque éste último es quien se ha llevado el gato al agua, en fin, entresijos de la historia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario