Después de toda esta verborrea, y como recompensa a la espera vamos a darle a la tecla “ahora mismo” y ponernos manos a la obra para “parir” algo interesante. Algo tan interesante como la repulsión que sienten los paquidermos hacia las guindillas, si sí, habéis oído bien, las guindillas.
El Parque Nacional de Kasanka, en Zambia, alberga una pequeña población de elefantes que convive “lo mejor que puede” con los poblados indígenas de la zona y es que los paquidermos arrasan sistemáticamente, se lo comen, tanto el maíz como la cassava, ambos, cultivos de la zona que abastecen a estos poblados de sustento a lo largo del año.

La gente está realmente encantada con el invento de la Guindilla y los elefantes, fuente de considerables ingresos a través de los turistas que contratan los famosos safaris fotográficos, ya no hacen los destrozos que hacían en los cultivos de subsistencia de estas gentes.
Las medidas que se llevan a cavo con este proyecto son medidas baratas que consisten en aprovechar ésta aversión que sienten los elefantes por este picante perfume que desprenden las guindillas para controlar sus “correrías”. Para ello se colocan unas hileras de estacas de madera unidas por cuerdas de sisal (cuerdas normales y “listo”) de las que cuelgan guindillas y algunos trapos empapados en aceite usado de coche. Junto con estos “cordajes” malolientes e impuros, la táctica de disuasión elefantina también promueve una zona neutra, entre la sabana arbolada con los pastos del parque nacional y los maizales de los poblados, área tampón en la que se plantan patatas, por ejemplo, cultivo que no llama la atención de los proboscídeos. Toma ya, si no quieres sopa pues ¡dos cucharadas!.

Un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario