
Un año antes se realizaron pruebas similares en EEUU sobre una tortuga marina llamada Allison, pero el intento no fue del todo exitoso debido a que la tortuga era demasiado pequeña para sostener sus nuevas aletas y posiblemente pasó de la pecera artificial del centro de rehabilitación a la red de cualquier barco de arrastre que circundan la costa Americana.
Si éste implante resulta exitoso, Yu Chan podrá ser devuelta a su medio natural sin mucha dilación, aunque no tenemos que olvidar que según el grupo de conservación que la esta atendiendo , las tortugas discapacitadas pueden nadar a solo un 60 % de su capacidad innata y natural, volviéndolas aun más vulnerables a cualquiera de las agresiones que día tras día merman el “estocaje” de estos quelonios milenarios. (La narración del vídeo contiene algunos gazapos en cuanto a los datos que aporta, pero aún así es bastante esclarecedor).
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