viernes, 31 de julio de 2009

¡¡¡QUE BARBARIDAD!!!

No siento las piernas dios mío, bueno mío mío va a ser que no, pero en fin, de lo que se trata es que no me puedo ni mover y es que, quien me mandaría a mí entrar al trapo de dos amigos que el otro día me propusieron, coincidiendo con mis vacaciones atléticas, ir a montar en bici. Pues nada, la tarde empezó accidentada, la bicicleta de Guillermo se pinchó, así que el menda fue a corriendo a comprar una cámara al corte ingles, no es que tenga predilección por este centro comercial sino que a las 4 de la tarde es el único que se puede permitir el lujo de no cerrar. Cambiamos en casa de Guille la cámara y sin dilación fuimos a buscar a Víctor y a Toño que ya nos estaban esperando en la plaza de Guzmán. Cual fue mi sorpresa cuando me dijeron que íbamos a hacer una etapa de unos 70 Km, y por montaña, madre mía, ¡pero si hace más de 7 meses que no cojo la bici! Pensé, porque no me dio tiempo para mucho más ya que cuando me quise dar cuenta estaba enfrascado en el difícil arte de dar relevos a más de 34 Km/h a “locos” que llevan más de un mes saliendo a montar en bici todos los días, un suicidio vamos.

Ya en Lorenzana, con el primer repecho me descolgué del grupo de cabeza formado por Toño y por Guille ya que Victor aunque siempre me sacó no poca ventaja, hay que decir que ni les enseñó la rueda a los otros dos. Pues nada, a sufrir pensé, agaché la cabeza, apreté los riñones y para arriba, soportando desniveles de hasta el 8%, menos mal que al paso por Campo Sagrado pude relajar mis músculos y permitirme el lujo de llanear durante unos 3 Km, al menos por el paisaje merecía la pena tanto sufrimiento.


Los kilómetros hacían mella en mis cuádriceps, y venga a subir, madre mía, quien me mandaría a mi venir con estos animales a montar en bici el primer día de vacaciones mi repetía una y otra vez, si mi entrenador se enterara de ésto (lo que está haciendo ahora mismo) me escomulgaría. En fin y por fin, después de 35 Km subiendo llegamos a la Magdalena, donde les tuve que obligar a reponer fuerzas en el bar del pueblo y es que si no paro, tengo que llamar a una grúa para que me lleve de vuelta a León.

Apenas me dio tiempo a respirar el aire de la montaña leonesa, que por estas fechas está adulterado con el dulce hedor de la siega, ya que cuando me di cuenta estábamos de vuelta y no precisamente por donde habíamos venido, no señor, dentro de la locura transitoria de mis tres, no se si llamarlos amigos, estaba planeado volver por Rioseco de Tapia, un bonito pueblo de León que tiene una continuada subida de 3 Km de largo al 7 y 8% de desnivel que terminó de ponerme la puntilla, total, Aarón terminó con el pié en tierra y subiendo a patita, que estoy más acostumbrado, y los otros tres "locos" subiendo como aviones, tanto es así que se permitieron el lujo el bajar a buscarme, algo que no les voy a agradecer, no señor, porque me obligaron a montarme de nuevo en la bici.

No os voy a dar más la brasa con la escapada, solo os voy a decir que después de más de tres horas encima de la bici llegamos a León, con más pena que gloria, cené y para la cama. ¡¡¡Ten amigos para esto!!!

Un saludo chic@s.....¡¡QUÉ DOLOR DE PIERNAS!!

2 comentarios:

* HADA ISOL dijo...

Que bellas las fotos,y el relato tambien,como duelen las piernas después de un paseo asi! pero son inolvidables! un abrazo!

David.GG dijo...

Hola. Hicisteis una buena ruta, 70 km. por monte esta bastante bien. A mi tambien me mola mucho la bici de montaña. Aunque ultimamente la he dejado aparcada para sustituirla por las salidas al monte en busca de inmortalizar fauna. Saludos

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