martes, 17 de marzo de 2009

EL TALENTO

Aunque es de sobra conocida mi animadversión literaria hacia el nada científico pero muy retórico Eduardo Punset, autor de libros de “supuesta” temática divulgativa pero que en realidad son “infumables” Biblias del mal gusto y verdaderos manuales de descanso, ya que su única función, no por ello poco importante, es la de hacer que los españolitos de a pié cumplamos con las reglamentarias ocho horas que nuestro cuerpo mediterráneo necesita dormir todos los días, ¡oo000000oo!, quiero romper, antes de que me arrepienta, que se que lo haré, una lanza a su favor, y a favor de un artículo que hace unas semanas publicó en el dominical XL Semanal.
Nuestro “antidivulgador” , ha escrito un magnífico artículo cuyo título reza así:

“¿El talento se puede inventar?”.


Me parece muy oportuno que en éstos tiempos donde la genética se ha convertido en la panacea de todos nuestros males, el sentido común, que no por ello muy común, vuelva a apoderarse de nuestra masa cerebral y aprendamos a disfrutar de la fabulosa antesala de los éxitos que con un poco de esfuerzo y tesón conseguiremos todos nosotros. Aquí os dejo con un pequeño resumen del artículo y, si queréis leer más, esta es la dirección que buscáis:
http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=40298&id_edicion=3987

"La ciencia, a medida que va irrumpiendo en la cultura popular, ofrece respuestas a las mujeres y los hombres de la calle, que antes debían buscar en los protagonistas del pensamiento dogmático o en los brujos. La búsqueda del talento y la creatividad es un buen ejemplo.....

....¿Han oído hablar de la capacidad metafórica? Es el primer requisito del talento; la especie humana se supone que lo desarrolló hace unos cincuenta mil años. El primer día que uno de los homínidos cazadores recolectores exclamó «¡Mi hijo es más fuerte que el hierro!» estaba activando un don insospechado de mezclar dominios cerebrales distintos.....Sin ejercicio del poder metafórico o multidisciplinar no hay talento que valga.

En el cerebro existen unos circuitos por donde se activan los llamados inhibidores latentes. Las personas a quienes les funcionan adecuadamente pueden leer una novela en un tren abarrotado de gente. Se inhiben del mundanal ruido y pueden concentrarse en la lectura de la novela. Igual ocurre con los enamorados....se abstraen de todo lo demás.
Sin inhibidores latentes como éstos, es decir, aquellos que permitan asimilar información o conocimientos procedentes de lugares dispares, como ocurre con los artistas, no hay talento que valga.

¿Hay que decidir con el corazón o con la razón? Durante mucho tiempo se creyó que el talento era el fruto de una reflexión. Nunca se habían analizado científicamente los mecanismos intuitivos. La intuición no se consideraba siquiera conocimiento....el análisis científico demostró que gran parte de la historia de la evolución transcurrió a golpe de intuición. Cuando no había tiempo para ponderar distintos factores, se tomaban decisiones intuitivamente; y la verdad es que, poco a poco, se pudo constatar que el margen de error en los procesos automatizados no era mayor, sino todo lo contrario, que el de los procesos discriminatorios, cuando había tiempo para pensar....En los últimos años, la ciencia ha ido más lejos y ha llegado a la conclusión de que, en determinados casos, es mucho más segura la intuición que la razón. ¿Cuándo? Cuando no se dispone de toda la información necesaria. En muchas ocasiones, menos información es mejor que mucha información.

El talento depende, por último, del coeficiente intelectual. De lo listo que sea uno. Eso es lo que se había creído siempre. Pues es falso. Resulta que el mejor jugador de hockey sobre patines lo es porque le ha dedicado al tema un promedio de diez mil horas. Lo mismo que el primer jugador de baloncesto del mundo. Lo mismo que Bill Gates a la programación de ordenadores. Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga."

Un saludo

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