
Los ladridos, chillidos, gruñidos y aullidos serán la señal inequívoca de que nuestro zorro está buscando una buena zorra, o dos si se tercia ya que tanto el raposo como la raposa practican la poligamia, ahora, eso si, el macho a velocidades supersónicas ya que el periodo en que la hembra se muestra receptiva es de solamente entre tres y siete días. Respecto a éste hecho me invade una pequeña duda semántica y, es que no entiendo porque a la mujer promiscua se la denomina “zorra” y al hombre promiscuo y follador no se le llama “zorro”. Si alguien me lo puede explicar se lo agradecería.
Bueno, volviendo a lo nuestro, hay que decir que los zorros españoles constituyen una raza un tanto especial ya que tras un estudio realizado en 1907 con animales procedentes de Silos, en Burgos se le “adjudicó” la subespecie “silacea”. Así, nuestro “Vulpes vulpes silacea” en vez de exhibir un color rojo fuerte y más bien uniforme, muestra un bonito pelaje con matices amarillentos, rojizos y grisáceos amén de ser de menos talla y peso que sus primos continentales.

1 comentario:
me gusta, bien redactado, enorawna por el blog
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