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domingo, 14 de marzo de 2010

De nuevo en órbita


Bueno, como podéis ver en la foto, ya he vuelto a dejarme caer por los barrizales extremeños. Después de más de dos meses en el dique seco, que se dice pronto, creo que ya era hora. Mañana os pondré al día de mis azañas atléticas pero hoy no, no por varias razones, bueno, básicamente por dos:
Una de ellas es mi tecla, después de todo un día por los circos romanos de Emerita Augusta la muy puta pide tregua, mercenaria como ninguna conoce mi punto débil. La otra razón, no menos significativa pero si más puritana que la primera, es porque hoy 14 de Marzo del 2010, es un día de añoranzas y recuerdos, hoy es un día triste en el que damos cuenta de los treinta años transcurridos desde la muerte de un personaje carismático e irrepetible como lo fue nuestro Félix Rodríguez de la Fuente.

Nosoyundominguero.es: Los lobos aún lloran from Tres Tréboles on Vimeo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

EL SEÑOR EINSTEIN

Einstein es uno de los pensadores más ilustres del siglo XX, eso no lo duda nadie, pero éste librepensador no sólo ha pasado a la historia de la humanidad por sus contribuciones científicas, sino también por sus aportaciones morales. El compromiso con su sociedad y la historia que le tocó vivir, lo convirtieron en un verdadero sacudidor de conciencias. Nunca calló cuando consideró que tenía que hablar, y fueron muchas las "perlas" que dejó en nuestras hemerotecas. Vamos a ver algunas de ellas:


Su visión del mundo:

"Las diferencias de clase me parecen injustificadas y, en el extremo inferior, arraigadas en la fuerza. Creo que sería bueno para todo el mundo, tanto en el aspecto físico como en el mental, vivir con sencillez y modestia".

"La primacía de los tontos es insuperable y está garantizada por siempre jamás. La incoherencia que los caracteriza, sin embargo, alivia el terror de su despotismo".

"La alegría de mirar y comprender es el don más bello de la naturaleza"

Su visión de la libertad:

"No basta con la satisfacción de las necesidades físicas. Para estar satisfecho, hace falta también la posibilidad de desarrollar las capacidades intelectuales y artísticas de acuerdo con las propias posibilidades".

"Hace poco y ahora, con largos intervalos, he expresado mi opinión sobre cuestiones públicas cuando, de tan desgraciadas y negativas que me parecían, el silencio me hubiera hecho sentir culpable de complicidad".

"Hay, todavía, otro derecho humano que no suele mencionarse, pero que parece destinado a ser muy importante: es el derecho -o el deber- que tiene el individuo de no cooperar en actividades que considere erróneas o perniciosas".

Su visión de la religión:

"El individuo siente la inutilidad de los deseos y los objetivos humanos, y el orden sublime y maravilloso que revelan la naturaleza y el mundo de las ideas. Siente la existencia individual como una prisión y desea experimentar el universo como un todo único y significativo".

"Los grandes maestros morales de la humanidad fueron, en cierto modo, artistas, genios del arte de vivir".

"El dilema aterrador que implica la situación política mundial está estrechamente relacionado con un pecado de omisión cometido por nuestra civilización. Sin una "cultura ética" no hay salvación para la humanidad".

Sobre la educación:

"El único medio racional de educar es dar ejemplo y, si hace falta, dar un ejemplo preventivo".

"Haría falta fortalecer el espíritu de solidaridad internacional; haría falta combatir el espíritu patriótico como obstáculo para la paz mundial".

El objetivo tiene que ser formar individuos que piensen y actúen con independencia, pero que lo hagan considerando de su máximo interés vital mantenerse al servicio de la comunidad".

Un saludo

lunes, 8 de junio de 2009

EL RELOJ DE DARWIN

El catedrático de paleontología Juan Luis Arsuaga es mundialmente conocido por la responsabilidad que le atesora ejercer como coodirector del equipo de investigación de Atapuerca, que tanto ha aportado a la ciencia y tanto ha "abrillantado" los eslabones de la evolución humana.
Ahora Arsuaga toma la pluma por el mango y escribe un libro donde desmonta los malentendidos sobre quien él considera "el científico número uno de la historia", el señor Charles Darwin. El libro se titula "El reloj de Darwin" (Temas de hoy) y promete.

martes, 17 de marzo de 2009

EL TALENTO

Aunque es de sobra conocida mi animadversión literaria hacia el nada científico pero muy retórico Eduardo Punset, autor de libros de “supuesta” temática divulgativa pero que en realidad son “infumables” Biblias del mal gusto y verdaderos manuales de descanso, ya que su única función, no por ello poco importante, es la de hacer que los españolitos de a pié cumplamos con las reglamentarias ocho horas que nuestro cuerpo mediterráneo necesita dormir todos los días, ¡oo000000oo!, quiero romper, antes de que me arrepienta, que se que lo haré, una lanza a su favor, y a favor de un artículo que hace unas semanas publicó en el dominical XL Semanal.
Nuestro “antidivulgador” , ha escrito un magnífico artículo cuyo título reza así:

“¿El talento se puede inventar?”.


Me parece muy oportuno que en éstos tiempos donde la genética se ha convertido en la panacea de todos nuestros males, el sentido común, que no por ello muy común, vuelva a apoderarse de nuestra masa cerebral y aprendamos a disfrutar de la fabulosa antesala de los éxitos que con un poco de esfuerzo y tesón conseguiremos todos nosotros. Aquí os dejo con un pequeño resumen del artículo y, si queréis leer más, esta es la dirección que buscáis:
http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=40298&id_edicion=3987

"La ciencia, a medida que va irrumpiendo en la cultura popular, ofrece respuestas a las mujeres y los hombres de la calle, que antes debían buscar en los protagonistas del pensamiento dogmático o en los brujos. La búsqueda del talento y la creatividad es un buen ejemplo.....

....¿Han oído hablar de la capacidad metafórica? Es el primer requisito del talento; la especie humana se supone que lo desarrolló hace unos cincuenta mil años. El primer día que uno de los homínidos cazadores recolectores exclamó «¡Mi hijo es más fuerte que el hierro!» estaba activando un don insospechado de mezclar dominios cerebrales distintos.....Sin ejercicio del poder metafórico o multidisciplinar no hay talento que valga.

En el cerebro existen unos circuitos por donde se activan los llamados inhibidores latentes. Las personas a quienes les funcionan adecuadamente pueden leer una novela en un tren abarrotado de gente. Se inhiben del mundanal ruido y pueden concentrarse en la lectura de la novela. Igual ocurre con los enamorados....se abstraen de todo lo demás.
Sin inhibidores latentes como éstos, es decir, aquellos que permitan asimilar información o conocimientos procedentes de lugares dispares, como ocurre con los artistas, no hay talento que valga.

¿Hay que decidir con el corazón o con la razón? Durante mucho tiempo se creyó que el talento era el fruto de una reflexión. Nunca se habían analizado científicamente los mecanismos intuitivos. La intuición no se consideraba siquiera conocimiento....el análisis científico demostró que gran parte de la historia de la evolución transcurrió a golpe de intuición. Cuando no había tiempo para ponderar distintos factores, se tomaban decisiones intuitivamente; y la verdad es que, poco a poco, se pudo constatar que el margen de error en los procesos automatizados no era mayor, sino todo lo contrario, que el de los procesos discriminatorios, cuando había tiempo para pensar....En los últimos años, la ciencia ha ido más lejos y ha llegado a la conclusión de que, en determinados casos, es mucho más segura la intuición que la razón. ¿Cuándo? Cuando no se dispone de toda la información necesaria. En muchas ocasiones, menos información es mejor que mucha información.

El talento depende, por último, del coeficiente intelectual. De lo listo que sea uno. Eso es lo que se había creído siempre. Pues es falso. Resulta que el mejor jugador de hockey sobre patines lo es porque le ha dedicado al tema un promedio de diez mil horas. Lo mismo que el primer jugador de baloncesto del mundo. Lo mismo que Bill Gates a la programación de ordenadores. Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga."

Un saludo

miércoles, 18 de febrero de 2009

LA MENTE ANALÍTICA DE DARWIN

Bueno, ahí va otro artículo sobre la vida de quien revolucionó la biología y las neuronas de las gentes del siglo XIX. Se de buena mano que ya os estoy empezando a aburrir con dicho "personaje" y, sabeis lo que os digo, que me la "trae floja", a mi tampoco me gusta que no comentéis las entradas y me tengo que aguantar. Además, éste es el año de nuestro amigo "Charles" y hay que aprovechar el filón. Ahí queda eso.

La mente analítica de Darwin se salió de los moldes conservadores antes de alcanzar los 30 años y aunque en 1807 el Parlamento británico había firmado la legislación que prohibía la esclavitud, Berra, autor del libro "Charles Darwin, la historia concisa de un nombre extraordinario" (John Hopkins University Press) recuerda una anécdota que Darwin tuvo con el capitán del Beagle, Robert Fitz Roy:

En una plantación de esclavos en Brasil, el joven naturalista comentó lo espantoso que era vivir en esas condiciones. Fitz Roy, quien estaba a favor de la esclavitud, llamó a un trabajador y le preguntó si se sentía feliz bajo el yugo de su dueño, a lo que contestó afirmativamente. Darwin le preguntó entonces al capitán: "¿Cómo puede creer en la respuesta de un esclavo en presencia de su maestro?". La respuesta enojó tanto a Fitz Roy, que prohibiría a Darwin cenar con él en el barco, como era costumbre. Éste simple razonamiento que nos puede parecer una "perogrullada" hoy día se llama, al igual que en los años de Darwin, "caciquismo" y da la casualidad que lo tenemos que vivir cada vez que se producen unas elecciones en cualquier parte de nuestro país. Será porque no es tan simple.

Otro aspecto menos conocido de Darwin fue su contacto con la lengua española y, que nadie piense que ésto es una esaltación de la "tecla" patriótica porque no es así, al menos no del todo. En fin, el viaje del Beagle duraría casi cinco años, pero, en realidad, su estancia en el barco fue de 18 meses, ya que el resto lo pasó fundamentalmente en países y regiones donde se hablaba español observando y recolectando el increible legado científico que nos ha dejado en herencia. "Estuvo viviendo durante semanas y meses en Suramérica, conviviendo con gente que hablaba español. Toda la información que recababa sobre las montañas y los animales era en ese idioma", dice Van Wyhe, uno de tantos historiadores que se conocen al dedillo la vida de "nuestro" naturalista. "En su cuaderno anotó los nombres de muchos lugares, y de aves, en español. Y también escribía sus preguntas colocando el signo de interrogación antes de la frase y al final", nos recuerda Van Wyhe.

¡Nacionalidad Española para el señor Charles Darwin, ya!......¡Darwin Español, Darwin Español, Darwin......!


Un saludo para tod@s.

sábado, 7 de febrero de 2009

ALFRED RUSSEL WALLACE

Alfred Russel Wallace, al contrario que Charles Darwin quien se ha llevado todo el reconocimiento histórico-científico, ha sido olvidado por la historia y postergado a un segundo plano científico, aunque como todos sabemos (aunque no todos lo reconocen) encontró la teoría de la evolución prácticamente al mismo tiempo que el señor Darwin, o eso quiero creer basándome en los pocos datos de los que disponemos sobre tal efecto. Digo que lo quiero creer, porque no son pocas las personas que atestiguan basándose incluso en pruebas que ellos consideran totalmente verídicas y fehacientes que la teoría de la evolución fue descubierta por Wallace y “robada” por su coetáneo Charles Darwin.

Wallas era el hijo de un abogado cuya dedicación fue la de gastar una pequeña fortuna familiar que cuando se esfumó le obligó a trabajar deambulando por empleos eventuales y ejerciendo de profesor o bibliotecario para las escuelas cercanas a su residencia. Su hijo, Alffed, dejó la escuela a los 13 años pero nunca perdió contacto con los libros. Ni mucho menos fue un niño ignorante o “mal educado”.
Leyendo a "Alexander von Humboldt" éste adolescente forjó poco a poco su afán aventurero hasta que en 1848 se embarcó rumbo a sudamérica y durante más de cuatro años exploró el Amazonas y el río Negro donde no en pocas ocasiones estuvo a punto de perder la vida. De regreso a casa, en su primer viaje, tuvo la mala suerte de que su barco se incendiara y perdió la mayor parte de la colección de plantas y de animales que había recogido durante esos cuatro años, viéndose obligado a volver a los dos años de la catástrofe a recuperar el tiempo perdido. A la vuelta, se encontró con que estas tierras, las sudamericanas, en otros tiempos inhóspitas, se habían convertido en el foco de atención de todos los naturalistas del mundo y Wallas fiel a su afán de exploración decidió desplazarse a las ignotas islas de “Insulindia” (nombre que recibe el archipiélago del Sureste asiático que comprende las islas de Indonesia y Filipinas, así como la península de Malaca). Allí es donde este hombre, que nunca se rindió bajo las adversidades, ideo el mecanismo de la selección natural casi a la vez que el señor Charles Darwin, aunque éste último es quien se ha llevado el gato al agua, en fin, entresijos de la historia.

jueves, 5 de febrero de 2009

MARIANO BARBACID Y LOS ONCOGENES…2º Parte

Como lo prometido es deuda, aquí está la segunda parte de la entrevista que los chicos de XL-Semanal realizaron hace unos días a Mariano Barbacid y que nosotros publicamos ayer en este "blog".

[...........] XL. ¿Qué le atrajo tanto de la oncología como para dedicar la vida a su estudio?
M.B. Como dicen los alpinistas: porque está ahí. Es decir, me atrajo más el reto que representa el desvelar sus orígenes y sus causas que la enfermedad per se.

XL. ¿De dónde surgió la vocación? ¿Le influyó alguien?
M.B. Fue por interés. Siempre me ha interesado conocer lo desconocido. De hecho, inicialmente me inclinaba más hacia la astrofísica, el big bang, el principio del universo, pero luego eso ya era muy complicado, la matemática, y me empecé a decantar por la química. De pequeño, todavía recuerdo, con 13 años, a una profesora, en cuarto de bachiller, que me regaló un librito que aún conservo, titulado Los acidonucleicos. Me sentí fascinado por la doble hélice, la replicación, la célula, la vida... La división celular es la vida, sin ella no existe.

XL. ¿Qué posición ocupa España en la investigación oncológica internacional?
M.B. Sería más sencillo hacer una estimación si consideráramos la investigación biológica y biomédica en su conjunto. Un estudio de esta naturaleza publicado en Nature hace unos años nos ponía en el puesto 17.

XL. Mejor que en los 60 cuando usted estudió...
M.B. Sí, en esos años aún éramos subdesarrollados, pero en la Facultad de Química ya había mucha gente. En la universidad viví mayo del 68, aunque a España llegó poco. Con Franco, todo eso era complicado.

XL. Para conseguir una beca en el NCI de EE.UU. debió de ser usted un empollón, ¿no?
M.B. [Se ríe] Bueno, yo fui allí ya doctorado y conseguí una de aquellas «becas de las bases».

XL. ¿De las bases?
M.B. Las becas Fullbright; las llamábamos así porque se decía que para España eran una compensación a cambio de las bases militares. Me dieron 7.000 dólares, más otros 600 que me suplementaba mi jefe, porque allí un apartamento ya costaba más de 200 dólares. No crea que vivía... Maryland, cerca de Washington, no es barato.

XL. ¿Ha fumado alguna vez?
M.B. No, nunca.

XL. ¿No le tentó de adolescente siquiera?
M.B. La verdad es que en aquella época, para ser hombre, había que fumar; era como un rito de iniciación a la pubertad. Con 12 años, un día compramos entre tres amigos una cajetilla y yo tuve la suerte de que me dio una tos tremenda [se ríe]. Me dije que aquello no era para mí, me sentó tan mal que... ¡vamos! Nunca he vuelto a ponerme un cigarrillo en la boca.

XL. ¿En alguna ocasión le ha tocado vivir la enfermedad de cerca? Parientes, amigos…
M.B. Afortunadamente, no. Eso no tiene nada que ver con mi vocación. A mí, primero, me interesó la biología y luego, al empezar a trabajar, el cáncer. No pude hacer mi tesis en ello porque en España nadie trabajaba en ese campo, así que elegí un laboratorio en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas que trabajaba con antibióticos, donde, gracias a mi tutor, David Vázquez, absorbí, me impregné del método científico, algo básico en mi carrera. El edificio estaba enfrente del NODO, que me gustaba porque veías los goles del fútbol en el cine, aunque primero te tragabas lo de Franco.

XL. Su padre era zapatero, una persona humilde y de Chamberí, ¿no?
M.B. Soy de los Cuatro Caminos. Nací en la calle Don Quijote, una muy pequeñita.

XL. ¿Recuerda sus años de colegio?
M.B. Hombre, soy mayor, pero alzhéimer no tengo [da una carcajada]. Mi escuela se llamaba Atenea. Hoy ya no existe. Eran unos chalecitos que tiraron para construir. Ahí estuve hasta ir a la universidad, pero, bueno, no me gusta entrar en cuestiones personales.

XL. Tiene fama de ser muy celoso en ese sentido...
M.B. Bueno, yo procuro nooo...

XL. ¿Nunca le han propuesto escribir su biografía?
M.B. No [se ríe], nosotros... Para empezar, no tendría tiempo y, además, no me gusta escribir. Eso, como dicen en EE.UU, es out of the question [`que no es discutible´]. Aparte de que, se lo digo totalmente en serio, mi biografía no le interesaría a nadie [se ríe].

XL. ¿Recibió de joven algún consejo, alguna directriz a la cual siga siendo fiel?
M.B. Más que consejos, aprendí de David Vázquez el rigor científico. Cuando fui a EE.UU., no sabía nada de cáncer. Me tuvieron que enseñar a crecer células, ni siquiera sabía eso. Pero tenía el método científico... Luego, entra la suerte, tus ideas y otros factores, pero si no llevas el método científico dentro es como ser futbolista y no saber chutar. Si le das bien, puedes llegar a ser buen profesional, pero no garantiza nada.

XL. Aprendió, entonces, todo lo que sabe de cáncer en EE.UU. ¿Aún le cuesta traducir algunos términos?
M.B. Sí, sí, me sigue pasando. He conseguido después de muchos años hablar mal dos idiomas. Aquí, de hecho, hablamos en inglés. El CNIO es bilingüe. Con mis chavales –bueno, que son ya doctorandos o doctores– hablo en inglés. ¡Hombre!, para preguntarles por las Navidades no, pero para trabajar, casi siempre. Además de que tenemos investigadores extranjeros.

XL. ¿Qué hace en su vida diaria, además de luchar contra el cáncer?
M.B. Me gusta la jardinería. Cuando me fui de Madrid, vivía en un piso pequeño. En EE.UU., pasado un tiempo, me compré una casa con jardín. Le cogí afición y todo lo de jardinería lo aprendí en inglés. Ahora, también tengo casa con jardín y todos los términos los digo en inglés. ¡Hombre!, no digo `tomatoe´ en lugar de `tomate´ [se ríe], pero azada, carretilla, todo eso, en inglés.

XL. ¿Cómo influyen en sus hábitos, y los de familiares y conocidos, sus conocimientos sobre el cáncer?
M.B. Procuro convencerlos de que no fumen y se protejan del sol, como al resto de la gente. Nada especial.

XL. ¿Hubiera servido usted para médico?
M.B. A mí la medicina, noo... Me gusta experimentar; ver el porqué de las cosas. Me gusta saber de ello, porque trabajo para curar cáncer humano, no de ratones, aunque para entender qué es no necesitas pensar en el paciente. Sobre todo, si estudias, como yo, la parte temprana del cáncer. La mayoría, los que conocemos mejor, tardan 30 años en ocurrir. Si aparece a los 70, significa que la mutación ocurrió a los 40. Con nuestros experimentos intentamos ver esos primeros instantes. En el ratón podemos marcar células donde activamos un oncogén y a los siete días vemos que esa célula ya son dos o cuatro. Es el principio, el big bang.

XL. Dice el Nobel Harald Zur Hausen que la carne de vaca poco hecha es un factor de riesgo...
M.B. Dudo que el doctor Zur Hausen haya dicho eso, al menos en este contexto. De hecho, lo contrario sería más probable, ya que la carne demasiado hecha puede contener sustancias cancerígenas. De todos modos, que nadie deje de comer la carne como más le guste porque el riesgo, de haberlo, sería mínimo. Se dice que la carne de vaca es mala por las grasas animales y que hay una cierta correlación entre éstas y el cáncer de mama, pero no está demostrada experimentalmente causa-efecto.

XL. Desde que regresó a España para dirigir el CNIO, ¿ha cumplido sus expectativas?
M.B. En muy pocos años tenemos un centro que, por publicaciones del más alto nivel, ya está el sexto en el mundo. En productividad científica estamos al nivel del Cold Spring Harbor Laboratory o el Salk Institute, dos referencias mundiales. Es como para estar satisfecho.

XL. ¿Alguna frustración por el camino?
M.B. También. El periodo 2000-2002, en el que el proyecto estuvo a punto de irse a pique. Pero eso ya es historia.

XL. Diez años en la investigación contra el cáncer, sin embargo, parece que es poco tiempo. ¿Cuál es la clave del éxito?
M.B. Sí, no es mucho tiempo, pero hemos tenido muchas facilidades, algo poco habitual en España. Las tres claves de nuestro éxito son: no somos funcionarios, nos autogestionamos y tenemos unos niveles de financiación aceptables. Y siempre da más satisfacción haberlo empezado tú que integrarte en otro lugar.

XL. ¿Se pellizca de vez en cuando para creérselo?
M.B. ¡Hombre!, en ciencia, lo mismo que en seis años no paras de subir, puedes caer en picado en menos tiempo. Seguimos en busca de buenos investigadores, desarrollando todas las investigaciones que podemos. En oncología hay mucho por hacer, ¡imagínese!

XL. Usted, que conoce otros modelos de investigación, ¿en qué podría mejorar España?
M.B. Cualquier sistema basado en la meritocracia funcionaría mucho mejor que el que tenemos.

XL. ¿Cuál es la mayor dificultad a la hora de investigar el cáncer?
M.B. Justamente, la gran variedad de tumores y, después, la gran diversidad que presenta cada uno. No podemos hablar de cáncer en singular; son muchas enfermedades tumorales y sólo las venceremos una a una.

XL. Para terminar. ¿Cómo surge el Proyecto del Genoma del Cáncer y cuál es su principal objetivo?
M.B. Es una extensión lógica del Proyecto del Genoma Humano. Su principal objetivo es conocer todas las mutaciones y los errores genéticos y epigenéticos existentes en series de tumores humanos.

XL. ¿Hasta qué punto este proyecto permitirá conocer mejor cómo tratar cualquier tipo de cáncer?
M.B. La secuenciación de los genomas de tumores nos proporcionará una información muy detallada de todas las mutaciones existentes en un tipo de tumor determinado. Eso incrementará las probabilidades de encontrar terapias más efectivas que aquellas de las que disponemos hoy en día. Ahora bien, hemos de ser conscientes de que conocer no significa curar, y viceversa.


Bueno chic@s, espero que os haya gustado la entrevista y si la quereis leer en el contexto original la podéis encontrar en: http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=39698&id_edicion=3867&salto_pagina=0

Un saludo

miércoles, 4 de febrero de 2009

MARIANO BARBACID Y LOS ONCOGENES…1º Parte

......................"4 de Febrero : día mundial contra el cancer"........................

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Con motivo del día mundial contra el cáncer, hoy 4 de Febrero, vamos a publicar una entrevista que realizó el dominical XL-Semanal al científico español Mariano Barbacid, todo un “erudito” en el estudio del cáncer. Enfermedad que se convertirá en la principal causa de muerte en el mundo el año que viene. Además, este científico nacido en el madrileño barrio de “Cuatro Caminos” y estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, aisló el primer oncogén humano (genes mutados que proceden de otros llamados protooncogenes, encargados de la regulación del crecimiento celular, vamos, que el protooncogén es el mismo que el oncogén pero sin mutar). Este descubrimiento que abrió innumerables líneas de estudio es para muchos merecedor del premio Novel, para mí también, sin ninguna duda, pero como dicen muchos de sus compañeros…., “si su autor no hubiera sido un español, el Novel ya se le habría concedido”. En fín, aquí os dejo con la primera parte de la entrevista, la colocaré en dos artículos porque en uno solo puede resultar algo “tóxica”, espero que os guste.

XLSemanal. ¿Por qué hay ahora más cáncer que antes?
Mariano Barbacid. Muy posiblemente, porque hemos incrementado drásticamente nuestra esperanza de vida, dado que la incidencia tumoral aumenta proporcionalmente con la edad. Esta enfermedad no ha aumentado por ningún factor ambiental, sino que se produce a medida que vivimos más. Si viviéramos sólo 50 años, habría muy poca gente que muriese de cáncer.

XL. Si el aumento de nuestra esperanza de vida incide en esa prevalencia, ¿somos víctimas, de alguna manera, de los avances médicos de nuestro tiempo?
M.B. No, no, no... Bueno, el precio de vivir más es llegar a viejo [se ríe]. Si todos nos muriéramos a los 40 habría menos cáncer, pero eso no es una opción. Hay quien dice –es probable que sea cierto, aunque no se pueda demostrar– que si viviéramos 150 años y hubiéramos podido curar todas las demás enfermedades, todos moriríamos de cáncer. De hecho, a una cierta edad, muchos llevamos cáncer dentro. En autopsias detalladas realizadas en personas de más de 65 años, en un 70 o un 80 por ciento, se ha encontrado cáncer de algún tipo.

XL. ¿En serio? ¿Eso va a asustar a más de uno?
M.B. No hay por qué. El cáncer es algo que podemos llevar durante mucho tiempo sin que nos pase nada. Siempre que no esté obturando una válvula, el colon, el conducto biliar, el páncreas o algo que nos altere la fisiología natural. Mucha gente tiene un tumor inoperable en el pulmón y no se entera hasta que no hay metástasis; a no ser que seas un deportista de élite y le exijas un alto rendimiento. Pero se puede vivir con un solo pulmón o un solo riñón. Lo notas cuando hay metástasis: metastatiza el cerebro y tienes dolor de cabeza, metastatiza la columna dorsal y tienes dolor de espalda, metastatiza el hígado y tienes el problema de algún fallo... Ahí ya altera la fisiología y te sientes mal. Muchos de los problemas que causa el cáncer son de medicina interna: de sus consecuencias.

XL. ¿Qué me dice de la popular expresión: «Si lo hubieran visto a tiempo…»?
M.B. Sirve en muy pocos casos, porque la mayoría de los tumores no se ven a tiempo. Siempre se tratan cuando ya es muy tarde. Ése es uno de los grandes problemas: que no avisa. Recuerde que hay 150 tipos de cáncer. La mayoría no avisa. Hay que subrayar `la mayoría´, ya que no hay reglas con el cáncer que sean aplicables a todos.

XL. ¿Es posible que, con un mismo tipo de cáncer, varíen las pautas de desarrollo en distintos individuos?
M.B. Por supuesto. Ésta es otra de las grandes dificultades que presentan las enfermedades tumorales.

XL. ¿Cuáles serían las características ineludibles de un investigador? ¿La paciencia debe ser una de ellas?
M.B. Personalmente, no creo que la paciencia sea necesaria para un científico. No en lo que a mí respecta, ya que no es una de mis virtudes. Las principales deben ser la vocación, el rigor y la creatividad.

XL. ¿La creatividad? ¿A qué se refiere?
M.B. Las ideas originales son fundamentales. Si no fuéramos creativos, la ciencia no daría los grandes saltos que necesita de vez en cuando. En investigación se avanza poquito a poco, hasta que hay un salto cualitativo. Hacen falta ideas geniales. Creatividad.

XL. ¿Qué papel jugó la creatividad en el descubrimiento del primer oncogén humano?
M.B. Hace casi 30 años se me ocurrió que quizá hubiera genes que causaran cáncer en células humanas, genes definidos, y descubrimos el primer oncogén humano. Fue una idea, no fue otra cosa.

XL. ¿Cómo se le ocurrió?
M.B. Como en la música, Beethoven bebió de Haydn o de Mozart, pero luego estaba su talento. Lo mismo pasa en pintura; el impresionismo no nació de golpe. Nosotros también nos basamos en cosas anteriores, concretamente en oncogenes que había en retrovirus. Así que dijimos: «Veamos si los hay también en humanos». Luego hay que probarlo. En biomedicina, las ideas hay que demostrarlas, las teorías cuentan muy poquito.

XL. Después de aquello, ¿cuál ha sido su mayor sorpresa con respecto al conocimiento del cáncer?
M.B. Quizá, la posibilidad de manipular el genoma del ratón casi a voluntad. Esto está haciendo posible generar tumores experimentales cada vez más parecidos a los de los seres humanos. Es probable que, en unos años, tenga gran impacto en el desarrollo de nuevas terapias.

Mañana más.

lunes, 5 de enero de 2009

Diez curiosidades sobre la vida de Charles Darwin

Hola a tod@s, nuestros compañeros de “Fogonazos” han publicado un interesantísimo artículo con el titulo, "Diez hechos divertidos sobre Charles Darwin" que me apetece compartir con vosotros. Si os apetece leer el artículo original lo podréis encontrar en: http://fogonazos.blogspot.com/2008/12/diez-curiosidades-sobre-la-vida-de.html, un saludo y espero que os guste tanto como a mí:

1. Le gustaba probar especies raras

A lo largo de su vida, Charles Darwin sintió curiosidad no sólo por la ciencia, sino por todo lo que le rodeaba. Así que cada vez que descubría un animal extraño se preguntaba qué sabor tendría después de pasarlo por la plancha.

Mientras estaba en la Universidad de Cambridge se unió al "Club del Gourmet", que se reunía una vez a la semana para probar rarezas, como la carne de halcón o de búho, cuyo sabor calificó de "indescriptible". Pero estas no fueron las únicas rarezas gastronómicas que probó Darwin. Durante el viaje del Beagle comió armadillos y agutíes. En la Patagonia probó el sabor del puma y en las Galápagos se zampó algunas iguanas y tortugas gigantes. Las tortugas le gustaron tanto que cargó 48 ejemplares en el barco para comérselas en el viaje de regreso.

2. Quiso ser médico, pero no soportaba la visión de la sangre

Darwin acudió a la Universidad de Edimburgo con la esperanza de convertirse en médico como su padre, pero pronto abandonó la idea ya que no era capaz de resistir la visión de la sangre. Así pues decidió estudiar teología para ser clérigo rural, lo que resultaba compatible con su afición naturalista.

3. Su nariz casi le impide viajar en el Beagle

Como se ha contado muchas veces, el capitán del Beagle, Robert FitzRoy, estuvo a punto de rechazar a Darwin en el barco por la forma de su nariz. Fitzroy era un seguidor de las teorías de Lavater quien creía que se podía juzgar a un hombre por su fisonomía y la nariz de Darwin indicaba que no poseía la suficiente fuerza y determinación para un viaje de aquellas características.

4. El mejor regalo de cumpleaños de la historia: ¡una montaña!

El día de su 25 cumpleaños, el 12 de febrero de 1834, el capitán FitzRoy decidió ponerle el nombre de Darwin a una de las montañas que iban descubriendo a su paso. Desde entonces, se conoce como monte Darwin a la cima más alta de Tierra de Fuego. Pero no fueron las únicas: Darwin tiene otras tres montañas con su nombre, en California, Tasmania y la Antártida.

5. El título completo de "El Origen de las Especies"

No todo el mundo conoce que el título completo de su obra más conocida es "El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida". En la sexta edición, se acortó el título.

6. Darwin no inventó la frase "la supervivencia del más fuerte"

En realidad la frase es de Herbert Spencer, filósofo contemporáneo a Darwin, que lo propuso en su libro Principios de Biología en 1864 y extendió sus implicaciones en términos sociales, éticos y económicos. Darwin la incluyó en la quinta edición, haciendo referencia a Spencer.

7. Se casó con su prima después de sopesarlo

Darwin era un hombre metódico y sopesó la decisión de casarse con su prima, Emma Wedgwood, hasta el punto de hacer una detallada lista con las ventajas e inconvenientes. En la lista de casarse indicó: hijos (si Dios quiere), compañía constante (mejor que la de un perro), cuidados de la casa… Todas estas cosas son buenas para la salud pero una terrible pérdida de tiempo. Y en la de no casarse anotó: Sin hijos, nadie que te cuide en la vejez, aunque con libertad para ir donde me apetezca.

Sorprendentemente, al final optó por casarse.

8. De cómo perdió la fe

Cuando comenzó su viaje en el Beagle, Darwin era una persona bastante religiosa, e incluso leía algunos pasajes de la Biblia a la tripulación. Pero todo lo que vio durante travesía le fue cambiando poco a poco. El golpe definitivo fue la muerte de su hija con sólo 10 años. Desde entonces, se declaró agnóstico.

No hace mucho, leyendo ‘La montaña de almejas de Leonardo’, de Stephen Jay Gould, descubrí el siguiente fragmento de una carta de Darwin al botánico Asa Gray, en la que comenta la reacción a su teoría de la Evolución y que clarifica bastante su punto de vista:

“Con referencia al punto de vista teológico de la cuestión. Esto siempre es doloroso para mí. Estoy perplejo. No tenía la intención de escribir de forma atea. Pero reconozco que no puedo ver tan claramente como otros hacen, y como me gustaría hacer, indicios de designio y de benevolencia a todo nuestro derredor. Me parece que hay mucha miseria en el mundo. No puedo persuadirme de que un Dios benévolo y omnipotente hubiera creado adrede los Icneumónidos con la intención expresa de que comieran desde dentro del cuerpo vivo de orugas, o de que un gato tenga que jugar con los ratones”

9. Era un fanático del Backgammon

Tras regresar de Sudamérica, Darwin sufrió de una extraña dolencia que le debilitó considerablemente y no volvió a salir de Inglaterra. Una de sus aficiones favoritas eran las partidas de Backgammon que disputaba cada noche con su mujer, y cuyos resultados apuntaba celosamente en un cuaderno.

10. La iglesia de Inglaterra ha terminado pidiéndole perdón

Dos siglos después de su nacimiento, y tras los feroces ataques que sufrió por parte de los religiosos de la época, la Iglesia de Inglaterra (anglicana) pidio disculpas recientemente a Charles Darwin por “malinterpretarle”: "Charles Darwin: 200 años después de tu nacimiento, la Iglesia de Inglaterra te debe una disculpa por malinterpretarte y por, además de tener una reacción equivocada, haber animado a otros a no comprenderte tampoco. Tratamos de practicar la antigua virtud de 'fe buscando la comprensión' y confiamos en que esto suponga una reparación".

sábado, 3 de enero de 2009

LA TEORÍA DE LA POLÉMICA

Desde mi punto de vista y contestando a uno de los comentarios que hicisteis ayer al artículo sobre Darwin y el transcurso de los 200 años desde su nacimiento, para mí lo que realmente aportó Charles Darwin no fue decir que las especies evolucionaran sino, el establecimiento de los tres mecanismos por el que dichas especies evolucionan. Estos tres mecanismo por el que los organismos “tienden” a cambiar, resumiéndolos mucho, son los siguientes:
1. Si no existe control los individuos de cualquier especie aumentarían enormemente su número porque todas poseen un alto nivel reproductor, incluso los elefantes. Esto no pasa porque los recursos se comen a una tasa acelerada y resultarían escasos. Son limitados.
2. La segunda condición es la competencia por los recursos en disminución.
3. La competencia nos conduce a la tercera condición; la supervivencia de unos pocos, ya que los recursos no dan para que todos se puedan abastecer de ellos.

Darwin lo denomino “la selección natural”, el mecanismo que determina qué organismos sobreviven y cuales no lo hacen, la forma natural de eliminación de los menos adaptados. En esta lucha por la existencia, aquellos con más y mejores adaptaciones al medio donde viven y su ambiente, podrán, en conjunto, desenvolverse mejor, y sobrevivir para transmitir dichas adaptaciones a las generaciones venideras, miles de años después.
A esta teoría sobre los mecanismos por los que unas especies se suceden a otras, cada una de ellas mejor adaptada al medio que la anterior, se supone, llegó también otro científico-naturalista llamado Alfred Russell Wallace, el que según nos quieren hacer creer mandó un manuscrito a Darwin con las mismas conclusiones a las que este último había llegado, ambos según nos cuentan por separado, cosa que no me creo. Darwin al ver que este manuscrito coincidía exactamente con sus teorías no tardo en publicar “El origen de las especies” antes que su “supuesto socio”, así nació la controversia entre estos dos grandes científicos.

Si quieren indagar más sobre esta polémica relación y como Darwin estuvo “pagando”, literalmente, a Wallace varios años después de la publicación de esta obra, lean “El secreto de Darwin” de John Darnton.

viernes, 2 de enero de 2009

2009......EL AÑO DE CHARLES DARWIN

En el 2009 se cumplen doscientos años de el nacimiento de Charles Darwin y ciento cincuenta años desde la publicación de “El origen da las especies”, su obra cumbre.

Aún pasado todo este tiempo, la teoría que subliminalmente guardan las páginas de éste libro sigue generando polémica. Y digo subliminalmente porque Darwin jamás pronunció en éste escrito la palabra “evolución”, aunque de sus párrafos bien se puede deducir el pleno significado de la misma.
Después de 200 años, el 48% de los estadounidenses defiende la idea de que Dios ha creado el mundo y a todos sus inquilinos en los últimos 10.000 años y según una encuesta publicada por PloS Biology, Sarah Palin, la mujer que aspiraba a ostentar el segundo cargo político más poderoso del planeta opina que se debería instaurar el creacionismo en las escuelas como alternativa a la evolución.
A raíz de ésta encuesta he recopilado una serie de datos que me parece interesante que se conozcan:
Hoy día en el país más poderoso del planeta y la primera potencia científica del mundo hay media docena de estados desde Alabama hasta Florida que están legislando para que se implante cuanto antes el creacionismo en las escuelas y en la sociedad amén de que entre el 12% y el 16% de los profesores de biología de EE.UU simpatizan con este pensamiento. Para que se hagan una idea de la polémica que suscita la teoría de la evolución entre los norteamericanos, en Texas solo un voto de los quince posibles hace que el consejo estatal de educación no implante el “diseño inteligente” en los colegios, en detrimento, claro está, de la teoría que en su día divulgó Charles Darwin. En Europa tampoco podemos escupir muy alto, pero ése tema será objeto de otro artículo y, mi opinión personal se verá implícita en él, hasta entonces me gustaría saber que pensáis vosotros al respecto.

Un saludo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

¿QUIÉN FUE ROGER TORY PETERSON?

Éste pintor, ornitólogo y fotógrafo estadounidense que nació en 1908 y falleció el 28 de Julio de 1996, un mes antes de cumplir sus 88 años, es el fiel inventor de las “guías de campo”

Hijo de padre sueco y madre alemana consiguió que a través de estas publicaciones se extendiera como la pólvora su afición y afán conservacionista, siendo un gran estudioso de la avifauna mundial. “Roger T. Peterson” comenzó este periplo divulgativo con la publicación de “Las aves del este y del oeste de América” en 1934 y 1941 respectivamente. En estos libros cada especie aparecía representada con uno o dos dibujos para su correcta identificación y con un breve texto al pié de la misma explicando el hábitat y la distribución del ave en cuestión..
Aunque muchas guías de campo “Peterson” no han sido escritas por él, “Roger” ha editado la mayoría de ellas y ha escrito de su puño y letra cinco, en las que abarcaba desde aves, mamíferos, reptiles y huellas de animales hasta árboles, insectos o minerales. Así en 1954 se publicó la primera guía para la identificación de las aves europeas con láminas de Roger Peterson, texto de Guy Mountfort y mapas de Philip Hollon. Esta guía se tradujo a 14 idiomas distintos y la edición española se tituló “Guía de campo de las aves de España y demás países de Europa” y vio la luz en 1957 gracias a la traducción de Mauricio González-Gordón Díez, quien conoció a Peterson y a Monfort visitando el Coto de Doñana y las marismas del Guadalquivir.
En una de estas incursiones por Doñana y su entorno, Petetrson junto con otros colaboradores rodaron la película “Wild Spain” que se proyectó en las televisiones de Gran Bretaña y Estados Unidos, además de ser utilizada como temática de no pocas conferencias y congresos a lo largo y ancho de todo el “globo”, lo que fue de vital importancia para que finalmente Doñana y las marismas del Guadalquivir fueran declarados Parque Nacional en 1969.

Roger Peterson recibió, entre otros galardones por su labor divulgativa y conservacionista, “la medalla de oro del fondo mundial para la naturaleza”. Que valgan estas palabras para recordar a tan ilustre divulgador de nuestra “naturaleza” y para saber quien es el padre de esas guías de campo que tan afanadamente presumimos de manejar los biólogos.

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