«Mi hija y yo, en el campo». Realizada por un paciente de 83 años del residencial Provença, de Barcelona, esta es una de las 13 obras ganadoras.
"He creado éste blog para que se convierta en lugar de reunión y encuentro. Para que llege a ser referencia de divulgación científica para todos aquellos que nos apasiona la naturaleza, el campo, la vida y, sobre todo, el afán de exploración y conservación de un mundo que cobijó a nuestros abuelos y debe proteger a nuestros hijos"
«Mi hija y yo, en el campo». Realizada por un paciente de 83 años del residencial Provença, de Barcelona, esta es una de las 13 obras ganadoras.
Las células de las paredes de las arterias tienen generalmente telómeros más cortos que las células de las paredes de las venas. Esto refleja que las paredes de las arterias tienen una vida más dura ya que están sometidas a más extrés y tensión, porque la sangre arterial esta bajo una presión más alta. Tienen que contraerse y dilatarse con cada latido del pulso, de modo que sufren más daño y requieren más reparaciones, lo que conlleva implícito más divisiones celulares y por tanto, un mayor y más rápido acortamiento de los telómeros. Así, estas células comienzan a "envejecer" (tienen una tasa de división muy elevada), siendo un síntoma de la proximidad de nuestra muerte, el endurecimiento de las arterias digo, no el de nuestras venas.
Sin embargo, los telómeros largos no valen de mucho si el cuerpo se deteriora rápidamente. Si estamos expuestos a una gran cantidad de agresiones externas, los telómeros se verán acortados enseguida porque la reparación de los tejidos dañados necesita de la división de dichas células y como ya hemos repetido hasta la saciedad, la división celular conlleva el acortamiento de los telómeros y claro, llegará un momento, al quedarnos sin telómeros, que la célula no se pueda dividir más y por tanto nuestros tejidos no se puedan renovar más o cada vez de forma más lenta e imprecisa, para entonces ya estaremos jugando a la petanca en la residencia de al lado de casa.
La máquina completa de la telomerasa solo se ha aislado en protozoos ciliados, ya que en éstos es mucho más fácil de encontrar, pero al investigar en el ADN de ratón en busca de secuenzas similares a las que utiliza la telomerasa de ciliados, un grupo de científicos canadienses encontró u gen que se parecía a uno de los genes de ciliados; luego halló un gen humano que se correspondía con el gen del ratón.
TELÓMEROS (Del griego telos, final y meros, componente)
Cada cromosoma no es más que una molécula gigantesca y súper enrollada de ADN, de modo que toda ella puede copiarse menos los extremos, como hemos dicho antes. Y en el extremo del cromosoma tiene lugar un fragmento de “texto” repetido” y aparentemente sin sentido que se repite una y otra vez hasta aproximadamente unas dos mil veces, es la “palabra” TTAGGG.

Este fragmento terminal se conoce como telómero. Su presencia permite que los mecanismos que copian el ADN se pongan en marcha sin cortar nada del “texto”, o nucleótidos que al contrario de los telómeros, si tengan algún sentido claro.
Al igual que el trozo de plástico del extremo de un cordón de zapato, no deja que el extremo del cromosoma se deshilache.Pero cada vez que el cromosoma se copia se pierde un trozo de telómero. Después de algunos cientos de copias, el extremo del cromosoma se acorta tanto que hay riesgo de perder genes significativos. Las células que presentan éstos defectos no solo son capaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables activándose los procesos de apoptósis o muerte celular programada.
Esta es la razón por la que las células envejecen y dejan de desarrollarse más allá de una determinada edad. También puede ser la razón por la que los cuerpos envejecen. En una persona de ochenta años, la longitud promedio de sus telómeros es de cinco octavos la que tenia al nacer.

El desgaste del telómero limita la duración del ciclo vital celular de la mayoría de los tipos de células, sin embargo hay varios tipos de células que no pierden parte de sus telómeros cuando se multiplican, son células de las que el cuerpo no puede prescindir, las células germinales y embrionarias. Existe un elemento capaz de reparar la secuencia de telómero que se ha acortado para así prolongar la vida de la célula, manteniendo su capacidad de multiplicación. Este elemento es una enzima, la enzima telomerasa, que es un complejo de proteinas y ARN. Este ARN lo utiliza, la enzima digo, como plantilla para reconstruir los telómeros. La importancia de mantener el tamaño de los telómeros en las divisiones celulares sucesivas evita el acortamiento de los telómeros, la pérdida cromosómica y la muerte celular. En humanos, las células germinales expresan telomerasa y mantienen el tamaño durante todo su vida. En cambio, los tejidos somáticos no tienen telomerasa y por tanto, pierden progresivamente la longitud del telómero.
