La ingente acumulación en la atmósfera de gases contaminantes unido a la rápida deforestación de nuestros bosques, una de las pocas herramienta eficaces de eliminación de estos gases, hace que nuestro planeta se esté convirtiendo poco a poco en un auténtico invernadero. Éste invernadero es capaz de recibir la radiación solar pero una vez que dicha radiación alcanza la superficie de la tierra y rebota, no es capaz de salir debido al escudo ingente que forman éstas sustancias contaminantes que a modo de paragüas cubren nuestras cabezas, produciendo un calentamiento progresivo de todo cuanto esta debajo de él.
Básicamente, esto es lo que llamamos “efecto invernadero”.

A nivel planetario se prevé un aumento significativo de la temperatura media y una notable disminución de las precipitaciones, aunque este pronóstico varía muchísimo de unos continentes a otros o de un hemisferio a otro, pero a rasgos generales esto es lo que va a suceder.
A raíz de éstos pronósticos, la Unión Europea creó un proyecto llamado "ACCES" con la finalidad de desarrollar programas informáticos que fueran capaces de evaluar el impacto que dichas alteraciones tendrán sobre los cultivos y los suelos de nuestro continente. Así, estos sofisticados sistemas, capaces de manejar millones de datos a través de sistemas de simulación son capaces de predecir el efecto del cambio climático en la producción agrícola de una determinada comarca, estimando al mismo tiempo el nivel de erosión al que estará sometido el terreno.
Bueno, hasta aquí todo normal, lo interesante viene cuando introducimos en cualquiera de éstos estupendos simuladores las predicciones que los científicos hacen para Andalucía en el año 2050. En el caso de la comunidad andaluza se pronostica que para el año 2050 se incrementen las temperaturas en 1,75 ºC, disminuyan las precipitaciones un 7,5% y que haya unos niveles de CO2 que dupliquen a los actuales, bueno, pues con éstos datos los sistemas de simulación pronostican que el cambio climático tendrá un efecto positivo en la producción agrícola y en los suelos andaluces, al igual que en la gran mayoría de los suelos de la península ibérica.
Aunque esto que estoy diciendo suene a herejía, es totalmente cierto y, además de en Andalucía, sucederá en más lugares de nuestro continente como en Inglaterra o en el “Languedoc francés”, todo el sur del país.

Según apuntan algunos investigadores, éstas mejoras se deberían a un uso más eficiente del agua por parte del terreno y a la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, que actuaría como un fertilizante adicional para las plantas.
Si se toma como ejemplo el cultivo de girasol, actualmente la producción media anual en Andalucía es de 1200 kilogramos por hectárea y, con éstos simuladores se prevé alcanzar los 1800 kilogramos por hectárea en el 2050, lo que supondría un incremento de entre el 45 y el 50% de la producción actual.
En lo que se refiere a la erosión del suelo, las previesiones también son alagüeñas ya que en la actualidad el 40% de las tierras andaluzas no son vulnerables a la erosión y, las previsiones nos dicen que aumentarán hasta un 50%.